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NOTT, Aline

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NOTT, Aline

Mensaje por Aline B. Nott el Jue Dic 26, 2013 1:51 pm

Aline Bianca Nott, Ali o A para sus amigos, es la primera hija del matrimonio formado por Theodore y Daphne Nott, antes Greengrass, hecho que la convierte en prima de Scorpius Malfoy. Nació el 1 de diciembre de 2007, un precioso y esperado día de invierno, y según su madre fue como un regalo adelantado de navidad, puesto que el matrimonio llevaba tiempo esperando poder concebir un hijo.

Habiendo pasado ya años tras la Segunda Guerra Mágica, Aline nació y creció en un entorno de paz dónde lo único que quedaba de la oscuridad de antaño eran los propios demonios y resquemores de los supervivientes. Demonios y sombras que también residían en la mansión Nott.
Si bien era cierto que Theodore Nott nunca se interesó por unirse al grupito más famoso de Slytherin en sus tiempos como alumno, pues la marca que le dejó su archiconocido padre mortífago fue suficiente como para que deseara mantenerse apartado de aquel círculo, eso no quiere decir que no considerada importante el linaje puro que fluía por sus venas. Theodore fue un joven astuto y taimado y esas fueron las características que inculcó en su hija. Por este motivo, aunque Aline nació en la paz también lo hizo en la consciencia de que ella era una Nott y que, por lo tanto, debía hacer honor a ese apellido. Esa necesidad de estar a la altura de su linaje familiar es lo que ha ocasionado que Aline tenga la obligación de ser siempre perfecta, los errores o las faltas no tienen espacio entre su abanico de opciones y el esfuerzo ha de ser constante para alcanzar el preciado éxito. Además el éxito no significa hacerlo bien para ella, el éxito es hacerlo mejor que nadie.
Su madre, por otro lado, se dedicó a educarla en la importancia de la presencia, de aquello que se llama el rostro social y que es lo que crea la imagen pública de uno mismo, pues si no había otra forma de describir a Daphne Greengrass es con los adjetivos de elegancia y orgullo. Con esto en mente, Aline se preocupó siempre en asegurarse de que su cara pública no tuviera mácula alguna. Bien era que ella había sido criada con los ideales de la pureza de sangre y de la supremacía mágica, pero ese mismo alto sentimiento de superioridad le permitía precisamente desarrollar una amabilidad condescendiente hacia el resto del mundo. Así nació la Aline que se describe como una dama perfecta, la joven que se preocupa por sus estudios y saca siempre las mejores notas, la joven que es todo sonrisa y amabilidad, la joven que sigue las reglas, la joven que muestra elegancia y saber estar en todo momento, la joven con una imagen que simplemente podría definirse como intachable. Una cara que fluye perfectamente sobre su personalidad, aquella que está orgullosa de la pureza de su sangre, aquella que si le preguntaras y te respondiera con sinceridad te diría que los muggles deberían estar en el lugar que les corresponde, es decir, debajo de los magos y a ser posible bien lejos.

Y, no, no se trata de un proceso que fue gestándose lentamente durante los últimos años de su adolescencia, al contrario. Aline puede recordar perfectamente ese primer día llegando a Hogwarts, con sus perfectos zapatos negros y su perfecto vestido a la altura de las rodillas, sus padres a su espalda y un elfo doméstico cargando su equipaje -puesto que por supuesto no habían llegado al Anden 9 3/4 por la vía muggle-. Aline recuerda también como se reunieron con la familia de su tía, los Malfoy, puesto que aquel mismo año iniciaba el curso también su primo Scorpius. Es posible que todavía fuera algo pequeña por ese entonces, pero Aline comprendió perfectamente cuál era el motivo de las miradas que dirigió su familia, y sobre todo su tío, a algunas de las otras familias que se encontraban esperando el Hogwarts Express. Los demonios de la Segunda Guerra estaban en esas miradas y, por algún motivo, ellos se encontraban en bando que para la sociedad había perdido. Algún día se daría cuenta de cuán grande era su equivocación, se prometió la niña ese 1 de setiembre.
Aline recuerda perfectamente ese día también como el primero en su vida en subir a un tren y una parte de si misma sintió algo de miedo cuando la maquinaria empezó a ponerse en marcha, aquel transporte le resultaba exageradamente muggle y el contacto que había tenido con el mundo no-mágico era prácticamente nulo -y no deseaba cambiar ese hecho-. Aún y así se sobrepuso al miedo, porque ella era una Nott y no iba a permitir que un estúpido invento automotor fuera a ponerla en evidencia en aquel que era su primer día y, por lo tanto, la primera impresión que iba a dar en Hogwarts. Aline no podía permitirse ningún traspiés si pretendía convertirse en la envidia de aquella escuela. Por este motivo, una vez fue capaz de superar la impresión inicial, Aline no dudó en levantarse para ir a buscar a aquellos alumnos con los que sabía que valía la pena que se relacionara, a la mayoría de los cuales ciertamente ya conocía o hasta ya tenía amistad debido a las relaciones de su familia.
Para cuando el Hogwarts Express llegó al castillo, Aline ya había apuntado mentalmente algunos nombres que podría tener en cuenta para añadir a su lista de amigos, todos compartían unas características similares: un origen sanguíneo lejos de los muggles y cierto renombre de sus apellidos en la Comunidad Mágica. La última prueba que tendrían que pasar para acceder a su círculo sería la de ser sorteados por el sombrero en Slytherin porque, por supuesto, esa era la única casa a la que ella estaba dispuesta a ingresar. No en vano en sus venas corría sangre de serpientes, sangre largamente pura, sangre de los antiguos mortífagos, sangre demasiado exquisita como para poder mezclarse con otros que no estuvieran a su nivel. Aline recuerda perfectamente ese momento en el que su nombre fue pronunciado en el Gran salón, recuerda como algunos rostros de alumnos mayores se giraron al reconocer el apellido del que había sido uno de los mortífagos más fieles a Lord Voldemort -aunque ese había sido su abuelo, no su padre-, pero sobre todo recordó como no había sentido temor ni duda alguna mientras se acercaba al Sombrero Seleccionador. Porque Aline había proyectado ya su futuro en la escuela, un futuro que incluía ser Slytherin y ser prefecta en cuanto llegara al curso necesario, y si Aline deseaba algo simplemente lo conseguía. Solo esperaba no tener que amenazar a muerte al Sombrero, aquello no haría bien a su imagen.

Así los años pasaron y con ellos la paz que había emergido en su momento se dispersó como una neblina de invierno, dejando paso al reinado de los McArthur en el Mundo Mágico. No podía decirse que a ciertas familias del círculo purista del Reino Unido no les hiciera especial gracia que una familia salida de la nada apareciera y se hiciera con todo el poder, pero los Nott no tuvieron esa reacción, tampoco ambicionaban ser el rostro del poder y, por otro lado, ese cambio de tornas era favorable a sus principios e ideales. Fue en esa época además, catorce años tras el nacimiento de Aline y ya asentado los cambios de Ryan McArthur, que los Nott dieron la bienvenida a su segundo hijo, Cyrus Nott.


Última edición por Aline B. Nott el Sáb Dic 28, 2013 12:39 am, editado 2 veces


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Re: NOTT, Aline

Mensaje por Sombrero Seleccionador el Jue Dic 26, 2013 2:29 pm


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